Jose David Vázquez García - 24-11-2010 15:05:40 | Categoria:
General
Confíando en el conductor, en mi último viaje en coche me quedé dormido poco después de salir de un túnel.
Desperté ya en pleno mediodía y lo primero que observé tras el cristal fue un roble a la derecha de la carretera.
No sabría decir que lo diferenciaba de otros robles, pero la emoción del despertar me lo mostró único bajo la luz que filtraban sus hojas y mirarlo me pareció un juego que detenía el tiempo; a un lado la sombra, al otro la luz, aferradas a la tierra las raíces ocultas y con ellas él, quedándose atrás.
En un par de segundos lo perdí de vista.
Si alguna vez vuelvo a pasar por el mismo sitió no lo diferenciaré del resto de los robles, pero consciente de que en los días que vinieron después, su recuerdo se ha ido convirtiendo en una imágen consistente como una roca y elocuente como una película que durase un siglo, miraré otro roble y sonreiré.
Jose David Vázquez García - 16-11-2010 13:40:11 | Categoria:
General
"Triste región donde el Asesinato, el Rencor y otros grupos de deidades funestas, (...) merodean en la tiniebla sobre los prados de la Fatalidad. "
Empédocles
Imáginemos que estamos en una balsa que apareció de pronto en el centro de un huracán que no avanza. Arde el sol sobre nosotros en un cielo limpio pero a nuestro alrededor las sombras cubren el mar.
Imposible tratar de comunicarnos por carta, teléfono, telegrama, fax, email... Ya desesperanzados dejamos de dormir, fumar, tomar el sol en cubierta o bañarnos con los delfines y los tiburones, y, al fin, abrimos el abanico de las palabras, para fabricarnos un telón que tal vez nadie pueda echar tras la función.
El sol no deja de inspeccionarnos con su ojo de fuego, colándose por todas las hendiduras. La tormenta que se vislumbra alrededor no acaba nunca de desatarse. A lo lejos, en la noche de nubes negras, vemos rayos estremecedores que extienden sus tentáculos luminosos como lámparas que duran un instante y nos muestran la boca del dragón que bosteza.
Los vemos casi de casualidad al tiempo que levantamos el ojo de la bitácora y los súbitos destellos siguen impresionándonos con la poderosa visión que alumbran cuando oteamos con una vela de esperanza el horizonte, en todos los puntos de la Rosa de los Vientos cubierto de nubes, excepto sobre esta balsa que no se se sabe de dónde ha salido.
Mientras la tormenta no se desencadene el viento será soportable y el oleaje nos dejará escribir sobre este exilio si nos lanzan comida y periódicos desde un helicóptero.
Puede que haya barcos capaces de atravesar estas aguas detenidas en el tiempo pero de momento no queremos que nos saquen de aquí. Queremos seguir viendo estas luces espontáneas, este espectáculo sobrecogedor, aunque últimamente, los relámpagos nos dejen fríos... tendrían que caérsenos encima.
Jose David Vázquez García - 12-11-2010 20:00:24 | Categoria:
General
"No son los males violentos los que nos marcan, sino los males sordos, los insistentes, los tolerables, aquellos qué forman parte de nuestra rutina". --- Emil Michel Cioran
Ayer me crucé con dos mujeres árabes que conversaban acaloradamente. Entre toda la maraña de sonidos emitidos en su idioma solo pude entender la palabra Sáhara pronunciada con dureza. Aunque gracias a los medios pude suponer que hablaban del último conflicto que recorre el Sáhara occidental me hubiera gustado saber su idioma para entender qué estaban hablando exactamente.
Hace ya unos años, caminando por la babel de un barrio cercano, vi como un indio que hablaba con otro sobre la acera, de pronto se interrumpía para decirle a uno que cruzaba la calle en su dirección unas palabras que también sonaron duras. Se las dijo mientras movía los brazos para señalar objetos invisibles en las paredes y junto al suelo y echándole mucha imaginación me pareció oir que al final sentenciaba : "..:que es lo que dice Pocholo"
"Quien tiene la información tiene el poder" apuntó el novio de una compañera el otro día durante una pequeña conversación que tuvimos. Se podría abrir un amplio debate al respecto, pero yo quiero manifestar un recuerdo misterioso de una información que nunca llegué a saber.
¿ Qué llevaba Pocholo en esa mochila que reclamaba constantemente en el Gran Hermano Vip de hace 5 años ? Nunca lo supe y tanto misterio me intriga...
Bueno, no mucho ya. Pasó el tiempo. Casi lo olvidé.
Jose David Vázquez García - 03-11-2010 23:36:43 | Categoria:
General
Hace unos días, al subir a un vagón de metro y sentarme, me encontré con que era testigo de un encuentro en el suburbano entre un chico y una pareja. Los tres eran jóvenes y me parecieron modernos en su forma de vestir aunque ahora que lo pienso esa impresión me la dieron, aparte de, tal vez, otros detalles que ya no recuerdo, las gorras de tela que llevaban los chicos que eran de vestir, como las que usaban, por ejemplo, los muchachos que vendían la prensa a la voz de extra, extra, en las películas sobre la mafia de los años de la ley seca.
No suelo escuchar las conversaciones de la gente que va en el metro, ya que siempre llevo el mp3 con música, pero ese día, el tope de volumen al que llegaba el disco que escuchaba me permitía oir ( además de las estridencias propias del Metro ) lo que hablaban.
¿ Y de qué hablaban ? Pues por lo poco que recuerdo, de protocolos de hostelería. Solo una vez diría que la conversación se salió de esos derroteros, cuando el chico que estaba a mi izquierda le preguntó a la pareja, que estaba frente a nosotros: ¿ Y vosotros, seguís en lo de Haití ? Me quedé un poco desconcertado viendo como el chico de la pareja respondía afirmativamente con la cabeza. Luego ella preguntó como era el marcaje en un nuevo restaurante, si clásico o moderno. Yo me puse a pensar en eso del marcaje, que si a la derecha del plato, que si a la izquierda, que si en una servilleta sobre el plato, que si en una cestita de mimbre, con el pan...
Entretanto llegamos a la parada de Avénida de América, la pareja se despidió del chico que estaba a mi izquierda y se fue, éste, volvió a sus apuntes sobre arte benedictino. No recuerdo ya que hice yo, pero aún estuve por lo menos 30 minutos más en el metro.
Jose David Vázquez García - 03-11-2010 23:34:45 | Categoria:
General
Hace unos días, al cruzar la primera esquina que me encontré tras salir de casa de un amigo, vi a las Erinias. Sólo reconocí a Megera, de las otras no supe el rostro, a dos escuché hablar.
Lo primero que pude observar fue la cara seria y luminosa de la Seductora, orlada por su impetuosa melena negra y rizada. Caminaba escoltada por las otras dos. Me miró, me supe perdido y bajé la cabeza.
- Pues ala, a trabajar – Oí que decía con una voz dulce e implacable.
- Trabajo y vivo en el laberinto – Pensé como respuesta, pero nada justificaba mi creciente lejanía.
- Ya ya, claro. - Me respondió otra voz a golpe de latido.
Me quedé algo frío pero pude seguir mi camino sin darme la vuelta, pensando en otra cosa, haciendo un ritmo simple con los pasos
Sabiendo que tal vez no eran ellas en realidad si no tres desconocidas que paseaban y que al verme cruzar la esquina hubieran deseado que las saludara y paseara un rato con ellas pero pensando que quizá si eran y que, enviadas por los hados, esa noche, me recordaban que la elección entre el paraíso y el camino se realiza varias veces a lo largo de los días.
Y es que tal vez es mejor abandonar el cielo por propia voluntad, que perderlo obligado por los juegos del destino.