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ars akay ahn

espacio dedicado a la poesía y a la imagen

La maleta de Ondongo

 

Claro que te recuerdo te diría

Te vi en algunos sueños estos días

Y tu imagen resuena en mi memoria

Como una campana de agua dulce y agria,

A la vez anidando a la sombra de las nubes

Sobre campanarios de iglesias que dibujo

Con el humo en el aire  al regresar de noche

En un frío invierno como un cuervo de Onix que

Alimenta a sus crías con un soplo helador,

Para que se acostumbren a cruzar el aire

Que las separa de las estrellas...

 

Pero antes de que suenen las campanas

Escucha mis palabras

Porque también recuerdo

La maleta de Ondongo.

 

Le he vuelto a ver solo eso

Solo verle pues él no quiere hablarme ya

De su vida bueno...

Si

El dijo a voces que se iba a casar

Con una mujer francesa

El padre de ella le pedía tres mil euros

No creo que fuera porque le parecía barato 

Pero él se reía a carcajadas

Mientras dejaba ropa escondida entre los setos del Retiro

Al otro lado del río que va a parar al estanque.

 

A veces él contaba que era un príncipe exiliado

Del Congo qué estaba aquí en Madrid para contarle

Cuentos a una princesa

Que iba a casarse con la hija del alcalde.

 

Decía mientras recogía docenas de botellas

Del suelo de la plaza del Dos de Mayo

Un viernes por la noche y las echaba 

En un contenedor de basura

Que él había estado mucho tiempo en la cárcel

Pero que no pasaba nada porque

Los negros en la cárcel no comían

¿ No comen ? Pregunté

Y dando una palmada al mismo tiempo

Me respondió en voz alta

Desde lejos y sin dejar de recoger botellas

Que aprovechaban para cantar

Y por si acaso me quedaban dudas 

Explicaba que había encendido

Una vela perfumada ahí en la plaza

Y que cuando llegara su padre

Iban a pintar juntos

Las paredes de las alcantarillas

Y se iban a ir a vivir a un palacio

Con unos amigos del Kurdistán

Y allí mirarían unas fotos y recordarían 

Un trabajo que hicieron juntos

Pero que hasta entonces él seguiría

Viviendo en las alcantarillas.

 

Nunca le pregunté porque estuvo encerrado.

Hay tanta gente dentro

Y ahora bien... ¿ Para qué ? y ¿ Qué 

Sucede tras los muros o bajo el suelo ? 

 

Le recuerdo en esos días de verano de

Los primeros años de este siglo XXI

Apareciendo en los jardines del retiro con su

Maleta negra sobre la que había escrito Río Congo

En letras blancas a base de delicados brochazos

Los mismos con los que a veces pintaba esas dos

Palabras sobre coches rojos aparcados en las calles.

 

En esos días sacaba a bailar

A todas las chicas que lo quisieran

Porque todas las chicas eran princesas.

Se cambiaba de ropa a cada hora

Vestía por ejemplo con monos de trabajo

De color azul marino o le veías

Bajando las escaleras de la plaza con

Un gesto altivo arrogante orgulloso claramente fingido

mecánicamente tenso un gesto en el rostro que parecía

Tenerlo todo ganado en una imaginaria

E intempestiva empresa y así y vestido con un traje gris

Y portando un maletín de cuero

Y con un sombrero de tela en la cabeza

Mientras caían las primeras gotas de una tormenta

De la que no recuerdo ninguna intensidad

Aparecía y desaparecía como un ilusionista.

 

Un día nos dijo

También riendo a carcajadas

Que la policía municipal le había pillado haciendo

Una piscina para que se bañara la princesa

Y que le querían meter preso otra vez por eso

“ Habían aparcado sobre la alcantarilla

Y no podía salir “

Decía siempre riendo

Porque al final el policía se había enterado

De que había más de 100.000 libros

En las estanterías de las bibliotecas de Madrid

Y de nuevo está vez tampoco había pasado nada.

 

" Ahora me dicen... " comenzaba a hablar

" Ondongo técnico de sonido "

y tengo que llevar allí unos alicates un destornillador...

 

Me da por pensar a veces que él se reía de mi

Con esas frases porque unos días antes

Yo le dije que le hacía ya en el Congo reinando

Y pienso firmemente arrepentido

En lo que dije

Y en lo que él me respondió

Pero se que no tiene sentido arrepentirse de nada

O sentirse demasiado responsable

De lo que se dice

Y si tiene sentido

Yo ni logro alcanzarlo

Ni quiero buscarlo más

Igual que tampoco quiero encontrar

El significado onírico de su maleta

En la que nunca supe que llevaba

Y en la que acaso no llevaba nada.

 

Podría hablar de él

Durante una hora entera

Si ahora recordase

Esos días

Como recuerdo la serena sonrisa

Que dibujan tus labios cuando asientes

A los pequeños detalles de cualquiera

D las escenas

Que contemplas

 

Podría hablar lentamente

De las dichosas escenas

Del triste pasado

Que tan solo aparecen

En algunos momentos

Para estorbar a los actores

Que pueblan el mercado en medio del desierto

Desviándoles la atención

Del eterno presente

Para enterrarla

En la luz que proviene

Del abismo de la memoria

Y convencerles de que es imposible

Tratar de adentrarse en la luz

Tratar de descifrar las fórmulas con que resuelve al fin

Crípticos laberintos de saber y locura.

 

Hoy estaba comiendo

Un bocadillo turco

Mientras caminaba

Y llegué

A las escaleras de la entrada

A una estación de trenes de cercanías

Estaba a punto de acabar mi cena

Allí sentado

Esperando a un amigo

Cuando pasó por delante de mi

Una chica que tardé unos segundos

En darme cuenta que conocía

Y cuando recordé

Su nombre

Y la llamé

Ella se dio la vuelta

Me reconoció

Y estuvimos hablando

Un par de minutos

Acaso menos

De otro amigol

Al que veremos pronto

Si la justicia permite

Que quede en libertad.

 

Ya te conté y ahora voy a dormir

Mañana inicaremos nuestro viaje. 

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